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Y una mordedura,
¿te ha mordido alguna vez un perro? Una mordedura
es una herida importante, o sea que ya hablaremos de ello. Antes
hay que saber de cuántas formas se puede dañar la piel:
Las heridas
más frecuentes y también las menos graves son las erosiones,
que son desprendimientos de las capas superficiales de la piel que
dejan al descubierto vasos sanguíneos de pequeño calibre, que son los
que almacenan la sangre. Por eso, cuando nos hacemos una herida, ¡a veces
nos sale SANGRE! Estas heridas,
que nos hacen hablar popularmente de rodillas raspadas
o de codos pelados, son el resultado de las
caídas, las zancadillas, las derrapadas con... la bici. Casi siempre
pagan el pato las rodillas, los codos, a veces la frente... En la
erosión se pueden quedar pequeños fragmentos del material con el que se
ha producido el encontronazo: granos de arena, asfalto u otros. Un corte
se llama también herida incisa: un
corte es la separación de los bordes de la piel. Es la típica herida producida
por un cuchillo, un cristal roto o el borde de una lata. Estas heridas
acostumbran a producir hemorragias, porque el objeto que penetra en la
piel abre los vasos sanguíneos que encuentra. Uno de los
problemas que pueden presentar estas heridas es que como son más profundas
pueden afectar a otras partes del cuerpo, como los tendones, los músculos
o los nervios. Las heridas
penetrantes son también heridas importantes. Son las debidas
a objetos puntiagudos, y no se pueden ver bien. No sabes si es recta o
se tuerce, si es muy profunda o no tanto... y la sangre no para de salir.
Las más graves son las que se pueden producir cerca del corazón, en el
pecho, o en la barriga, porque es donde están el intestino, el hígado... Las
heridas contusas son las que son irregulares, y la
piel queda muy magullada. A veces
hay heridas que tienen un poco de todas las anteriores. Son las incisocontusas;
cogen un poco de aquí y un poco de allí.
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