|
|
La
otitis es una infección que puede
afectar al oído interno o al oído externo, y que puede aparecer de repente
y doler sólo unos cuantos días, o bien empezar a doler poco a poco y repetirse
durante un largo período de tiempo. Las
bacterias que producen la infección
pueden entrar en la piel del canal auditivo por un pequeño arañazo en
el oído con la uña, un bolígrafo o un objeto que se haya introducido,
como por ejemplo los bastones para limpiar los oídos, que pueden provocar
pequeñas heridas que irritan la piel. A
veces, además del dolor, la otitis también puede provocar un poco de líquido. En
función de la intensidad de la infección, se califica la otitis de varias
maneras:
A
veces la otitis externa se llama “mal de nadador”,
porque el contacto constante del agua con el oído puede provocarla. O
sea, que si vas a menudo a la piscina en invierno –o en verano a la playa-,
es posible que hayas tenido otitis o “mal de nadador” más de una vez. Igualmente,
si estás constipado, te pueden doler los oídos... o sólo uno. Tener
muchas veces otitis es un rollo. Aunque
hablamos de los oídos, hay que tener en cuenta que es muy importante saberse
mocar, y tener siempre bien limpia
la nariz de mocos. Hay que eliminarlos siempre hacia fuera,
no aspirarlos nunca hacia dentro. Según
estudios, se calcula que más del 80% de los niños tendrán una otitis serosa
antes de cumplir seis años. |