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El picor es el síntoma más común de la presencia de piojos, y se explica porque es nuestra respuesta alérgica a la saliva que el piojo nos inyecta cuando nos chupa la sangre (cuando nos pica). Por eso cuando tenemos piojos nos pasamos el día rascándonos. Y rascarse, y rascarse, y rascarse no soluciona el problema de los piojos. Al contrario: rascando, rascando te puedes hacer pequeñas heridas que no ayudan nada a no tener picor. | ||