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Para nuestro organismo ejerce, no hace falta decirlo, efectos muy beneficiosos. Estimula la fabricación de vitamina D, esencial para el desarrollo de los huesos, favorece muchas de las funciones vitales e, incluso, estimula el cerebro (y el espíritu: “el ánimo”). Pero hay que ir con cuidado, porque no todo es tan bueno. En verano tenemos la costumbre de ir a la playa y tomar el sol, y en invierno cuando vamos a esquiar también notamos que el sol nos visita de una manera especial. Sus efectos pueden ser más nocivos de lo que parece. | ||